Conexión en las islas del pacífico
Llevo unos dias en Rarotonga, la más grande de las Islas Cook. La semana pasada estuve en Nadi (Islas Fidji). Ambos son grupos de islas paradisíacas perdidas en el pacífico sur, donde la vida se vive a otro ritmo. Se va la luz de vez en cuando, no hay cobertura para móviles (de hecho en Rarotonga, no hay cobertura en ningún punto de la isla), y las llamadas tradicionales y las conexiones de datos via satélite cuestan una fortuna ($15 por 50 Mb de transferencia, $6 media hora si usas un Dell de hace 8 años en una cabaña hecha de hojas de palmeras). De todas formas creo que es una cura en salud totalmente recomendable, cuando el resto del año se vive pegado al ordenador, internet y la blackberry, estar desconectado es todo un lujo y una terapia.

Siempre he creido que viajando se vive la vida mucho más intensamente, se multiplican las cosas que pasan y se viven otras vidas. La vida de isleño incomunicado está resultando toda una experiencia.
No hay que perderse el blue lagoon, las puestas de sol, o los viernes por la noche en el Staircase